Este año he recorrido más kilómetros de los que esperaba, desde el primer día hasta ahora, pasando por las ciudes que más me gustan dentro de este país y llegando hasta a una casa/granja en Toulouse.
Puede que hacer un resumen del año faltando dos meses sea una tontería, pero este año ha dado mucho de sí y los meses que quedan seré casi agorafóbico, ya que la crisis ha llegado a mi bolsillo en un año lleno de inversiones e ilusiones perdidas por el camino.
Nombraré las ciudades y que he pisado junto a los motivos por los que lo recuerdo:
- Valencia (en tres ocasiones): Vi que la amistad se da a muchísimos kilómetros de distancia por un hobby en común, conocí a la chica triste que te hacía reír, Joan hizo de hermano mayor durante un fin de semana.
- El Prat de Llobregat (Barcelona): Allí me hice mi primer tatuaje cuando decidí mudarme con un gran amigo, conviví durante tres meses con él en "el meu lloc al món" y me rodeé de grandes personas, las cuales agradezco que me acogieran como a un pratense más.
- Benetusser (Valencia): Allí me despedí de mi compañero de piso y lloré como una magdalena, porque más que un amigo es un hermano, además de compartir momentos con muchos amigos con un hobby en común.
- Bilbao: Me he enamorado de Bilbao y de sus gentes, porque fue sólo un fin de semana, pero me quedaría una buena temporada. Recuerdo que en ese fin de semana me transformé en "la cosa más bonita del mundo" para alguien que no acabó muy bien parado.
- Segorbe (Castellón): Dormí en un pabellón, reí como si el gas de la risa fuera el que me rodeaba y ví el 2 a 6 del F.C.Barcelona al Real Madrid junto a gente espléndida.
- Granada(en dos ocasiones): Fui a que Peter Pan fuera a ver a Wendy y a Campanilla en distintas ocasiones, quedando para ellas como el Capitán Garfio.
- Casa/granja de Toulouse (Francia): Cánticos, alabanzas, bebidas sin alcohol gratis, reencuentro con amigos italianos como Andrea, bromas por doquier... y todo sin salir de esa casa/granja.
- Alcobendas (Madrid): Conviví con "Jesucristo Colega" un viaje que no olvidaré, como el nerviosismo de saber que en cuanto volviera al Prat mi libro estaría a la venta en librerías, la consecución del primer Eurobasket de la selección española, o la sorpresa de mi tarta de cumpleaños con 50 personas cantándolo al unísono. Fue perfecto.
- Barcelona: Un concierto sin la persona a la que esperaba, pero con Zahara delante. Me quedaría por sus calles y por el metro lo que me queda de vida, pero forman parte de un sueño que he estancado hasta que vuelva a tener fe en retomarlo.
Esta era de viajes, mudanzas, idas y venidas acabrá mañana en Marbella, excepto que viaje a Granada para cambiar el cuento que se vive en Nunca Jamás.
"En un viaje por galaxias infinitas hacia el sol".
"Juega despacio", Silvia Penide
Hace 7 horas

